El Gobierno de España destinó 725.000 millones de euros a gasto público en 2024 (últimos datos oficiales que tenemos), una cifra que ha aumentado más del doble en los últimos 20 años (en 2004 se gastaron 333.666 millones de euros).

Como se puede ver en la gráfica, la mayoría del gasto se destina a Protección Social, es decir, a pagar las prestaciones por desempleo, las pensiones (jubilación, orfandad, viudedad e incapacidad permanente), el Ingreso Mínimo Vital y las ayudas a familias y menores que lo necesiten (entre otras subpartidas).

En contraparte, el gasto público destinado a Vivienda solo supone un 1% del gasto total. Con este dinero se cubren las subvenciones para ayudar al alquiler y compra de vivienda; la construcción de obra nueva, la rehabilitación de edificios y la compra para alquiler social; así como el desarrollo y mantenimiento de las redes de abastecimiento (luz, gas, agua…).

La siguiente infografía es relevante porque se puede apreciar como el gasto en Vivienda solo ha aumentado un 11% desde hace 20 años (la partida en la que menos lo ha hecho), mientras que la Vivienda se ha convertido en la preocupación principal de los españoles.

Otra de las partidas importantes para los países desarrollados es Educación. En España, el gasto en Educación representa el 4,42% del PIB, mientras que en países como Suecia, Bélgica o Islandia supera el 6%. Nuestro país se sitúa por debajo de la media europea en este sentido.

Además, si nos fijamos en el porcentaje que representa cada partida de gasto respecto al total, en los últimos 20 años, el dinero empleado en Educación ha bajado un 13,33%.

Esta tendencia se replica en casi todas las partidas menos en Sanidad, que se mantiene igual, y en Protección Social, que es el ámbito en el que se han centrado todos los esfuerzos desde 2004 (cuando ya representaba más del doble que la siguiente categoría de gasto), aumentando un 24%.

Al final, un Estado del Bienestar mide su éxito por su capacidad para cubrir las principales necesidades de su población, para lo cual se utiliza este gasto público.

Si un niño no puede aprender y desarrollarse por falta de recursos económicos, el Estado ha fallado. Si un español sigue viviendo porque España financia una operación complicada, nosotros, como país, hemos ganado.

Fuentes:

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