13 días al año se nos van en los trayectos de ida y vuelta al trabajo. Una cifra que asusta todavía más cuando lo comparamos a nivel vital, ya que casi dos años de nuestra vida los pasamos en un coche, un metro o un bus.

El precio de la vivienda, ciudades sobredimensionadas, un diseño de transporte público deficiente, oficinas situadas fuera del casco urbano y una estrategia de teletrabajo cada vez más restrictiva nos impiden acortar estos tiempos.
Y, lamentablemente, ocupa una gran parte de nuestro día. Solo ver la televisión (o bucear en Netflix) supera el tiempo que dedicamos a ir y volver del trabajo. Si te has deprimido viendo lo poco que dedicamos a nuestra vida social o a nuestros hobbies, tranquil@, no estás sol@.

Eso sí, en comparación con otros países, no salimos tan mal parados. Solo nuestros vecinos portugueses emplean menos tiempo que nosotros, mientras que la media europea si sitúa en 84 minutos. Si vives en Francia o en Italia, prepárate para perder una hora y media todos los días.

Pero esto no fue siempre así. Cuando la vivienda era más asequible, no existían las grandes corporaciones y las ciudades tenían un tamaño más asumible, el tiempo empleado en ir al trabajo era menor.
Tuvimos una breve esperanza durante el COVID-19, pero se está volviendo a las políticas de trabajo presencial previas a la pandemia, recuperando la trayectoria ascendente empezada a mediados del siglo pasado.

Además, no perdemos solo tiempo. Si vas al trabajo en coche, estás pagando entre 2.000 y 4.000 euros al año (y subiendo); mientras que si tienes la posibilidad de ir en transporte público, estarás empleando alrededor de 800 euros al mes.

Yo era consciente de que se me iba mucha vida en mis trayectos a la oficina, pero al indagar en los datos reales me he dado cuenta de que el escenario es más desesperante.
Fatiga crónica, burnout, depresión, enfermedades respiratorias, hipertensión y obesidad son las consecuencias más comunes asociadas a ir y venir del trabajo, algo que podría evitarse si implantáramos de verdad el teletrabajo y una organización urbanística más acorde a la realidad del trabajador en 2026.
Fuentes:
- Instituto Nacional de Estadística (2004). Encuesta de Empleo del Tiempo 2009-2010.
- Ministerio de Cultura (2025). Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2024–2025.
- Eurostat. Main place of work and commuting time (2010).
* En los propios gráficos se hacen anotaciones sobre los datos obtenidos.